dimarts, 20 de gener de 2009

Piedras que marcan la diferencia

Un estudio del IME plantea la hipótesis de que los molinos de piedra eran un símbolo de status social en la época talayótica

PEDRO FLORES

Al igual que sucede en la actualidad, en la prehistoria también podrían haber existido símbolos de diferenciación social. Poseer un determinado tipo de molino de piedra, o tener varios de ellos bastaría para tener un estatus superior al del vecino. Esa es la hipótesis que se le planteó al arqueólogo becado por el Institut Menorquí de Estudis, Antoni Ferrer, al concluir su estudio estadístico sobre los molinos de piedra de época talayótica.
En un principio la intención de Ferrer era efectuar una simple catalogación de estos objetos para ver si servían para otra cosa que no fuese moler maíz. Pero a medida que esta investigación fue avanzando se fueron abriendo nuevos interrogantes que podrían dar pie «a tres o cuatro estudios más».
Para llevar a cabo su investigación, Ferrer examinó 101 de los 350 molinos de piedra que actualmente hay en el Museu de Menorca. En función de su peso, tamaño y materia primera, intentó analizar su vertiente funcional y su vertiente más simbólica.
«Me di cuenta de que muchos molinos se dejaron de utilizar a pesar de que todavía se encontraban en buen estado», apunta el arqueólogo, «es evidente que la amortización de estos utensilios no fue la consecuencia del final de su vida útil sino que tenía que haber otra explicación posible».
Es entonces cuando Ferrer empieza a consultar bibliografía y descubre que en algunas zonas de Mesoamérica y del sur de la Península Ibérica los molinos de piedra, y el material con el que fueron tallados, «tienen una importancia simbólica». Cabe subrayar que en muchas ocasiones las rocas que se utilizaban para fabricar estos objetos procedían de la parte norte de Menorca, a pesar de que la mayoría de poblados talayóticos se ubicaban en la parte sur.
Todos estos factores, han inducido a Ferrer a pensar «que los molinos de piedra eran objetos con un cierto valor, derivados de los esfuerzos y recursos que se invertían en la fabricación». Este hecho, reforzaría aún más su valor simbólico y añadiría «un componente de diferenciación social».
Con todo, ésta no es la única hipótesis que pudo plantear gracias a su investigación. Otro interrogante que queda sin respuesta es saber si los molinos de piedra también se utilizaban «para moler pescados o sal». Además, tampoco se conoce como se transportaban las rocas desde la parte norte de la Isla, o si tenían utilidad los molinos con base cóncava. «Creemos que la parte móvil también se utilizaba como fija». Como el resto, esta pregunta también queda en el aire.

FUENTE: Diario Última Hora Menorca, versión digital, 20/01/2009
http://www.ultimahora.es/menorca/segunda-me.dba?-1+2010+460669